BILINGÜISMO Y COMUNIDAD EDUCATIVA
Hace tres semanas el IES Duque de Rivas solicitó convertirse en
instituto bilingüe. Ayer recibió la autorización de la CM. Durante este
tiempo he esperado infructuosamente recibir alguna nota informativa del
instituto explicando el proceso en el que estábamos inmersos. Lo que
viene a continuación no es una crítica al bilingüismo sino a la FORMA en
la que se vienen tomando decisiones tan importantes para el sistema
educativo y manifestar mi desolación por constatar cómo lo que una vez
se llamó “Comunidad Educativa” es hoy un despojo maltratado que se
desempolva de vez en cuando para adornar los grandes discursos
educativos. Escribo sin acritud, aunque soy consciente de que me va a
granjear algunas enemistades y tal vez me cueste perder algún amigo.
YO ME LO GUISO…
Por 37 votos a favor y 27 en contra en el claustro y con 12 a favor, 2
en contra y dos blancos en el Consejo de Escolar (voto secreto, de
manera que no puedo saber quién votó qué) el IES Duque de Rivas aprobó
solicitar la conversión en instituto bilingüe…. Bueno. Creo que esos son
los datos porque nadie de la Dirección del centro ha comunicado nada a
las familias.
El AMPA del Duque de Rivas supo que este punto se iba a
votar en el Claustro y Consejo Escolar ¡con una semana de antelación!
Con este tiempo era imposible organizar dos medidas que claman al cielo
por su sentido común: 1) organizar un debate en el centro para explicar a
las familias, estudiantes y profesorado las posturas a favor y en
contra de este modelo y 2) plantear una votación entre madres y padres
del centro y alumnado para sondear su opinión. Una decisión de este
calibre no mereció ni un mero folleto informativo o fotocopia explicando
cómo iba a ser el proceso, quien decidía, quien ratificaba, qué
consecuencias iba a tener… Las direcciones de éste y otros centros
educativos deciden convertir el instituto en “otra cosa” sin antes
saber, al menos, la opinión del resto de la Comunidad Educativa. Ya lo
sé. Es el voto del claustro el que decide. Y luego el Consejo Escolar
debe ratificarlo. (Esto lo he sabido a toro pasado, por la estrategia de
“hechos consumados”). Aquí viene mi segunda reflexión.
PREOCUPACIÓN POR EL SISTEMA EDUCATIVO O CORPORATIVISMO
¿En qué criterios se ha basado el profesorado para votar a favor o en
contra? La pregunta es bastante directa y ya os imaginaréis adónde
quiero llegar. Yo veo claro que el bilingüismo tiene muchas
particularidades pero nadie podrá negarme el siguiente aserto: Divide al
profesorado en dos grupos: aquellos a los que favorece y aquellos a los
que perjudica o deja igual. En el primer grupo se encuentran
aquellos/as que pueden acceder a la habilitación y que verán reducido su
horario para preparar las clases en inglés, recibirán incentivos
económicos y ofertas de formación para mejorar su competencia en inglés,
una competencia personal que se puede generalizar a muchos ámbitos de
la vida privada. En el segundo, se encuentran los profesores que no
pueden acceder a dicha acreditación y que, en el mejor de los casos, no
perciben ninguna mejora en su desempeño (no voy a hablar del profesorado
de algunas especialidades que acaba desplazado a cuenta del
bilingüismo). El sistema está montado para que la decisión recaiga en un
colectivo que va a tomar la decisión sopesando el interés particular
que le depara cada opción. No afirmo que no hayan tenido en cuenta otras
consideraciones pero que nadie me diga que el interés personal no ha
influido en la decisión. Es el momento de apuntar que quien escribe
estas palabras es profesor de Educación Secundaria y que me encuentro en
el primer grupo de profesores, si mi instituto decidiera mañana
convertirse en bilingüe. Tendría a mi alcance obtener la habilitación
para impartir parte de mis clases en inglés y me acogería a todas las
ventajas que esto significa si no fuera porque… soy perfectamente
consciente de que HARÍA PEOR MI TRABAJO (si la competencia lingüística
en una u otra lengua no afecta al desempeño docente, entonces ¿qué
variables afectan?) … Me ahorro otras reflexiones personales que he
tenido sobre cómo creo que afectaría a la comprensión por parte del
alumnado o a la selección del mismo. Bien. En resumidas cuentas: ¿tiene
suficientemente en cuenta el profesorado la globalidad de la calidad de
la enseñanza cuando se posiciona a favor o en contra de estos cambios?
¿REPRESENTACIÓN O VOTO PARTICULAR?
Cuando, al inicio de este largo escrito, he clamado por preguntar a la
Comunidad Educativa, seguramente habréis pensado en replicarme: “la
opinión de las familias la expresan sus representantes en el Consejo
Escolar”, pero aquí viene mi tercera gran desilusión. ¿Hemos olvidado lo
que significa ser representante de alguien? ¿Es que acaso los
representantes votados por las familias no deben consultar una decisión
tan importante a quienes los eligieron? Luego nos quejamos de que los
políticos hacen lo que les viene en gana después de ser elegidos.
Imposible saber si mis representantes explicitaron su postura cuando
fueron elegidos porque, ésta es otra, ¿es que acaso se fomenta el debate
“político” y de opciones educativas entre los candidatos/as a
representantes de las familias? ¿Acaso es lícito (lo más común por otra
parte) ejercer el “voto particular” en función de lo que interese
personalmente a dichos representantes? La única posición legítima,
según mi opinión, de un representante de familias o del AMPA en una
votación así sólo puede ser la abstención, haciendo constar que se
debería haber propiciado una consulta entre familias y asociados al AMPA
para determinar el sentido del voto. No hace falta que me digáis que no
es preceptiva esa consulta. ¡Ya lo sé! La reflexión que hago es: ¿se
habría seguido con el proceso de conversión de haber sabido, por
ejemplo, que un 90% del alumnado y familias estaba en contra? Es sólo un
supuesto, pero, por si acaso, no nos arriesgamos a preguntar. Quien
ejerce un rol de representación o de poder (en el caso de los cargos no
electos) en cualquier institución debería preguntarse si está teniendo
en cuenta a las personas que se van a ver afectadas por sus decisiones.
No se puede, creo yo, apelar a que el procedimiento “es como es” pero
luego salir a la calle a gritar “¡que no nos representan, que no!”
cuando percibimos que “otras” instituciones están diseñadas para
consultar a la población sólo una vez cada cuatro años.
Y EL ALUMNADO… A ESTUDIAR!
En este proceso ¿qué pintan los destinatarios de la educación que allí
se imparte? El colectivo mayoritario, al que exigimos responsabilidad,
madurez y comportamiento cívico ejemplar ha asistido impávido a una
proceso de decisión en el que no ha tenido nada que ver… De nuevo,
imagino lo que me vais a decir; que también tienen representantes en el
Consejo Escolar. Perdonad que me parezca un poco asimétrico el valor
ponderado de su representación. También podréis alegar: “a ellos/as no
les va a afectar”… pero ¿y si se da la circunstancia de que tienen ideas
propias sobre la “calidad” de la educación y, por solidaridad con los
alumnos que van a entrar, tienen posiciones críticas? Con el alumnado
pasa igual que con el profesorado. El bilingüismo los divide entre los
que salen beneficiados y los perjudicados que no pueden seguir un
programa bilingüe… Tal vez pensar que esto puede ser un factor más de
segregación no contrarresta las enormes “bondades” del bilingüismo…
pero, en fin, prometí no hablar de mi posición. Baste decir que me
parece un error no tener en cuenta al alumnado.
LA ESTRATEGIA DEL AVESTRUZ
Por último, me queda mi reflexión sobre la posición del ayuntamiento.
Reclamo (lo llevo haciendo desde hace tiempo) que la fuerza política que
gobierna este municipio (IU) tenga posición sobre el bilingüismo...
Bueno; y también que se posicionen al respecto otras fuerzas políticas
de izquierda de la CM como Podemos (o su variante local en Rivas), PSOE,
Equo...Porque sólo conozco el decidido apoyo del PP y de Cs respecto a
este tema. ¿Va a seguir votando el ayuntamiento lo “políticamente
correcto” en cada centro escolar?... Ya se tiene más información que
hace unos años. Se puede contrastar con los argumentos que están dando
los sindicatos mayoritarios de la enseñanza, la FAPA Giner de los Ríos,
reputadas instituciones y organizaciones educativas para plantear, a las
claras, una moratoria en la implantación de este modelo hasta que no se
haga una evaluación rigurosa. Con el tema de la unificación de la
jornada escolar, el Ayuntamiento siempre ha tenido una posición clara y
valiente…y la ha defendido contra viento y marea en los consejos
escolares y, en ocasiones, contra la opinión unánime de las familias y
profesorado. Sobre el bilingüismo ¿no se tiene aún suficiente
información para mantener una posición fija y defenderla?... Vale. No se
tiene. Bueno. Entonces pasemos al Plan B. ¿No parece un tema lo
suficientemente importante como para que se fomente un debate abierto y
profundo sobre la cuestión en el Consejo Municipal de Educación; se
inste a los centros y se les ofrezca recursos para abrir debates
informativos antes de tomar la decisión de conversión en centros
bilingües, se monten unas Jornadas informativas abiertas al público en
general?… qué se yo… ¿No es algo suficientemente importante para que…
¡se saque un folleto!,… se diga “algo”, ¡CUALQUIER COSA!…? Es cierto que
el ayuntamiento tiene nulas competencias para reorientar la
implantación errática del bilingüismo (RAE; “errático: Impredecible o
que cambia con frecuencia”), un modelo de implantación que está
destrozando la cohesión de la red pública, interrumpiendo la transición
natural de los centros de Primaria con los de Secundaria de su entorno
(el año pasado tocó en Las Lagunas) pero creo yo que sí es una
responsabilidad del ayuntamiento, como ha hecho con otros temas,
fomentar el debate público sobre una cuestión que está en la calle, que
interesa a la gente, un tema del que la poca información que tenemos es
la ingente propaganda de la Administración Educativa actual.
Aquí lo
dejo. Espero que nada de lo aquí expresado se tome como una crítica a
personas concretas. Os aseguro que mi única intención era reflexionar
sobre cómo nos hemos dejado (todos y todas) embaucar por la actual
Admón. Educativa para aceptar procedimientos de toma de decisiones sobre
educación (libre elección de centro, conversión de jornada,
bilingüismo…) que lo único que generan son conflictos dentro de la
Comunidad Educativa y desintegración de la Red Pública. Si a alguien he
molestado, le pido disculpas por adelantado.
Pdta. Sobre la tan
cacareada “libertad de elección”: yo no quiero tener “libertad de
elección” del centro educativo de mis hijos sino “capacidad de decisión”
sobre lo que allí ocurre.